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La mochilaLo importante es la forma en que hagamos la mochila. Dependiendo de la actividad, su duración, etc. será aconsejable un tipo u otro de mochila, ya que en el mercado disponemos de una gran variedad de marcas, formas y precios. Si queremos la mochila para ir una tarde al
bosque con los amigos, tendremos suficiente con una sencilla de unos
35 litros de capacidad como máximo. |
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ESCOGIENDO
MOCHILA No
hay una regla general de la mochila adecuada, debemos escoger la que
mejor se adapte a nosotros y a nuestros objetivos.
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¿COMO HACER LA MOCHILA? Es muy recomendable hacer una lista antes de organizar la mochila. Guiándote por la lista, vas buscando todo el material, y organizándolo encima de la cama a la vez que lo vamos anotando. Asegúrate de tener todo antes de meter las cosas en la mochila y evitarás sorpresas. Para colocar las cosas, debemos recordar que la mochila es una "bolsa de bolsas"; todo lo que pongamos dentro de la mochila debe ir metido en bolsas de forma agrupada, de esta forma evitaremos que se nos mezcle la ropa sucia con la limpia, o los elementos de cocina, etc. y además encontraremos mucho mejor las cosas. Para meter las bolsas en la mochila debemos usar un criterio de uso; aquello que vayamos a utilizar primero, lo pondremos en la parte superior o a mano (debes recordar que algunas disponen de cremallera en la parte inferior). Debemos aprovechar el espacio al máximo, los huecos libres inutilizan hasta un 30 % de nuestra mochila. Debemos compactarlo al máximo (excepto cosas frágiles). En los bolsillos laterales podemos poner las cosas que usemos habitualmente: bolsa de aseo, cubiertos, elementos de cocina, etc. Mientras hacemos la mochila, debemos ir repartiendo uniformemente el peso, sobre todo si tenemos andar con ella muchos kilómetros, es necesario evitar que el peso mayor se sitúe en la parte superior y es conveniente que la espalda apoye correctamente sobre la mochila. Debemos cuidar meticulosamente no cargar demasiado, es decir elegir muy bien el material que vamos a necesitar para no cargar inútilmente con cosas innecesarias.
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LA ROPA: La filosofía de las tres capas: Debe evacuar perfectamente el sudor y la humedad, ser permeable al aire y agradable al tacto además de antialérgica. Se tiene que poder lavar fácilmente. Si queremos también puede retener algo el calor (ropa interior térmica). Cumpliendo estas condiciones nos encontraremos secos (o al menos bastante secos) y cómodos.
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2. La segunda capa es la que mantendrá
nuestro cuerpo caliente, es decir, se encargará de retener lo más
que pueda el calor generado por nuestro cuerpo. No hay ninguna prenda más caliente que otra, esto es un error. Solo hay prendas que retienen mejor el calor. Para que se produzca esto que mejor que impedir el paso de la humedad, y el frío y permitir el paso de nuestra transpiración. El rey indiscutible es el forro polar; pesa poco, ocupa poco volumen, consta de grosores variables según la tarea a realizar y el frío, es repelente al agua, tiene una magnífica evacuación del vapor de agua por función micro capilar, seca rápido... Otra opción es llevar una prenda rellena de fibras sintéticas especiales con estas cualidades. En caso de mucho frío o frío extremo (sin mucha humedad) lo mejor es una prenda rellena de plumón. 3. La tercera capa es la exterior y la que va a encontrarse "luchando contra los elementos". Entre sus cualidades debe contar con: -Impermeabilidad al viento y al agua. -Capacidad para poder transpirar. -Resistencia mecánica; fibras resistentes especiales, refuerzos... -Flexibilidad; debemos poder movernos con cierta soltura. -Hidrófugo; esto hace que el agua resbale o se quede momentáneamente en forma de gotitas. No es una capacidad de la prenda ni del tejido, es una impregnación repelente al agua que se le da al exterior. Algunas veces vienen las prendas de fábrica con esta cualidad, aunque siempre podemos comprar algún producto hidrorepelente para aplicarlo si la prenda no lo tiene o ya se le ha retirado por el uso.
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| Calzado: Es quizás la prenda más importante, si nuestros pies no están cómodos no iremos muy lejos. En la montaña es muy importante tener el tobillo muy bien sujeto debido a lo desigual del terreno, por lo que el calzado debe ser tipo bota. A lo largo de la jornada los músculos se van resintiendo y cansando, esto hace que las articulaciones se encuentren en tensión, y el tobillo se encuentra sometido a gran presión por lo que puede acabar torciéndose en alguna mala pisada. Con una bota de caña media-alta mitigaremos esa tensión al tener una sujeción complementaria, además de ofrecer protección ante una torcedura. Las suelas deberán ser gruesas, anti-deslizantes (las Vibram® son las mejores), y con un dibujo de tacos bien marcado. Según el uso que le vayamos a dar encontraremos botas más o menos características: Trekking-senderismo: -Suela flexible -Forro muy transpirable, con varios respiraderos. -Caña baja-media -Con o sin membrana Montañismo general (media montaña): -Suela flexible o algo rígida -Forro grueso o medianamente transpirable -Caña media-alta -Con o sin membrana Nieve
(alta montaña):
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Hielo o
expedición: -Suela rígida -Cubierta rígida articulada en el tobillo fabricada con las ultimas aleaciones. En algunos casos forro interior térmico -Caña alta Evitar uno de los errores más comunes; el estrenar el calzado en una salida. Esto puede provocar un gran sufrimiento e incomodidad a nuestros pies produciéndonos rozaduras y heridas. Lo mejor es "domarlas" unos cuantos días antes con paseos o salidas cada vez mas largas. Unos cuantos consejos a la hora de ir a comprar las botas: -Probarte ambas botas. -Con la bota desabrochada y el pie totalmente hacia adelante, el hueco con la parte posterior de la bota debe ser suficiente para que un dedo de la mano entre por detrás del talón. -Con la bota abrochada, los dedos del pie deben poder moverse con cierta holgura dentro. -Sacando la plantilla y poniéndola en el suelo, poner el pie encima de forma que el talón esté justo en su posición; por delante la plantilla debe sobresalir un centímetro. -Con ambas botas puestas y bien abrochadas, camina lo que puedas y da unos pequeños bote
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EL SACO DE DORMIR Algo imprescindible en cualquier acampada es el saco de dormir, ya que la calidad del sueño es una de las cosas que más hay que cuidar. Cuando compremos un saco hay que fijarse en características como su capacidad térmica, el peso, las dimensiones o su composición. Existen sacos de pluma, de muy buena calidad e imbatibles al frío y también sintéticos de relleno suave, aislantes al frío y lavables. En cuanto a la temperatura, los sacos especifican los grados bajo cero que son capaces de soportar. Para pasar la noche de la mejor manera posible, es recomendable que el saco esté seco y que conserves calor antes de meterte en él. Un truco es cenar algo caliente y beber en cantidad puesto que el frío aumenta con la deshidratación. Para conservar tu saco en condiciones óptimas y, siempre que tengas algún lugar en casa, lo mejor es que lo guardes estirado y sólo lo metas en la funda cuando tengas que salir de acampada.
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Además del saco en sí, también resulta muy útil el llevar un aislante o colchoneta. Los suelos de las zonas de acampadas pueden darle una sorpresa desagradable a nuestras articulaciones y músculos cuando despertemos. Con el aislante beneficiaremos a nuestro descanso y estaremos mucho mejor físicamente para enfrentarnos a otra jornada mochila a cuestas.
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Es fundamental para las acampadas. Tenemos que ser cuidadosos con su elección, sabiendo de antemano el tipo indicado que nos conviene dependiendo de nuestros criterios. Los parámetros más importantes son los que se refieren a la calidad, al tamaño y a la facilidad de montaje. Uno de los aspectos que debemos valorar también es su ligereza a la hora de transportarla. A ser posible, se optará por adquirir una tienda de color claro o estampada en camuflaje ya que así se ahuyenta a los mosquitos y se evita el efecto invernadero. El mercado nos ofrece una variedad de tiendas de campaña muy amplia y son muchos los complementos que pueden ayudarnos a hacer de la acampada una actividad más confortable: ábsides para las mochilas, porche delantero, suelo integrado, materiales especiales, etc. Elegir la tienda. Para marchas, acampadas y en general para mayoría de las actividades scouts, la tienda de campaña modelo "canadiense" era hasta hace poco tiempo la más utilizada. No obstante en los últimos años se ha puesto de moda la tienda modelo "igloo", que antes se hacía mucho mas cara, y cuya utilización era casi únicamente para la alta montaña. Entre la tienda familiar tipo "chalet", grande y pesada, utilizada para las grandes acampadas de mucho tiempo de duración, y la frágil y ligera "igloo", la tienda "canadiense" era y es, un término medio. Como decíamos últimamente las tiendas "igloo" están arrebatando el carácter popular que antes tenían las "canadienses". La mayor ventaja de la "igloo" es su poco peso y en algunos casos la rapidez y comodidad del montaje, así como, no tener los molestos mástiles interiores ni el incómodo ábside. Pero hay que tener mucho cuidado porque está apareciendo mucha tienda de campaña para consumo masivo, destinadas a novatos y desconocedores de las técnicas de acampada. Este material suele ser tan asequible en el precio como malo en calidad. Algunas prácticamente son de usar y tirar, porque son tan malas que después de usarlas una vez, quedan tan destrozadas que hay que tirarlas. Por todo ello es necesario fijarse muy bien en lo que se compra. Antes de comenzar a montar la tienda debemos buscar un terreno apropiado. En principio conviene evitar lugares húmedos y bajos, eludiendo sobre todo la cara norte de las montañas, los bosques espesos y las orillas de pantanos o grandes ríos. Debe de buscarse un sitio resguardado del viento, buscando taludes y barreras de vegetación, pero evitando cauces de ríos o arroyos secos.
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Es preferible un lugar cercano a un riachuelo o manantial y asentado en un terreno llano, a poder ser con una leve inclinación. Conviene elegir el lugar con detenimiento y sobre todo a la luz del día, evitando las acampadas nocturnas. El terreno preferentemente será seco y compacto, carente de hierbas altas o arbustos. Evitar la arena o la piedra, las piquetas siempre deben de quedar bien clavadas, en la arena se soltarían al primer golpe de viento, en la piedra se doblarían y no clavarían. Vigilad que no acampéis cerca de hormigueros, avisperos, etc. Limpiar bien el lugar donde pondréis el suelo, de palos y cualquier objeto que lo pueda estropear o lo que es peor, estropear vuestra espalda. Una vez escogido bien el terreno ya se puede
empezar a montar la tienda. Montaje de la tienda de campaña. Es conveniente montarla entre dos o tres personas. Lo primero que haréis es estirar la tienda y colocar el suelo que aseguraréis con las piquetas colocando en primer lugar las cuatro laterales. La piqueta se colocará con suavidad, no perpendicularmente a la tierra, ya que se soltaría, sino haciendo un pequeño ángulo. Jamás clavéis una piqueta con el pié, lo más probable será que se doble y se estropee, si se atasca, puede ser debido a que tropezó con una pequeña piedra o raíz, movedla para intentar evitarla, si aún así no entra, intentar clavarla en otro sitio. A continuación colocaréis los mástiles. Levantada la tienda procederéis a colocar las piquetas de los vientos, estos deben estirarse en el sentido de la costura e introducir la piqueta de forma correcta tal como ya se describió. Para terminar instalaréis el doble techo siguiendo las recomendaciones antes señaladas para vientos y piquetas. Es muy importante que el doble techo quede separado de la tienda. La cámara de aire que se forma, es una magnífica protección contra el agua de la lluvia y el calor del sol. Si el doble techo toca la tienda, lo más probable será que si llueve, por ese lugar pierda la impermeabilidad y entre el agua. Además el doble techo debe de quedar siempre liso, sin arrugas de ninguna clase, ya que estas pueden ocasionar también problemas de filtración de agua en caso de lluvia. |